La revolución de la eficiencia abrirá el camino a una nueva industria petrolera

Publicado originalmente en Global Energy

A lo largo de la historia, el término revolución ha estado asociado a hechos disruptivos de orden político y social. En la década de los 70 se asoció a un hecho tecnológico: la aparición de las computadoras u ordenadores portátiles -laptops- en inglés; esta extraordinaria innovación impulsó el desarrollo de los micros procesadores o chips y los programas o software para completar un trio de innovaciones que dieron comienzo a la revolución tecnológica en materia de comunicación.

Paralelamente, en esa misma década se dio otra revolución tecnológica en la industria petrolera, la cual, por ser tan especializada, no fue percibida con la misma dimensión de la revolución de las comunicaciones, pero que implicó un extraordinario cambio en términos operativos y de creación de valor para la industria petrolera: los pozos horizontales, mismos que inicialmente fueron concebidos con el propósito de tener mayor área de contacto con los yacimientos para incrementar el volumen de los hidrocarburos a ser producido. Inicialmente, esta tecnología fue utilizada en arenas de poco o mediano espesor y las longitudes de penetración eran limitadas; el concepto de radio corto en pozos horizontales empezó a escucharse entre técnicos y operadores impulsores de esta tecnología. Las herramientas de perforación direccional fueron desarrollándose y se dio un salto importante al incorporar el motor de fondo en las tuberías de perforación muy cerca de las barrenas para facilitar el manejo más acertado de la dirección y así poder hacer más eficiente la perforación horizontal con un mayor control sobre la trayectoria planeada originalmente en el diseño del pozo.

También en esa misma década, el geólogo George Mitchell incrementó el uso de esta tecnología en la perforación de formaciones no convencionales impulsando la comercialización de esta tecnología que hoy día es práctica común para la explotación de shales en el sur de Texas, Oklahoma y otras áreas que han venido aprovechando estas oportunidades de negocio. Mitchell, conocido como el más famoso “wildcatter” en la historia petrolera, era un innovador natural y se mantenía siempre delante de sus “peers” inventado y probando iniciativas con su equipo de geólogos e ingenieros con un solo objetivo: lograr explotar comercialmente el gas existente en la famosa formación de shales conocida como Bartlett, misma que se encuentra en el subsuelo del estado de Texas y parte del estado de Oklahoma. Su persistencia y tenacidad, y la iniciativa y creatividad de su equipo lo llevó a combinar la perforación horizontal con el fracturamiento hidráulico para lograr el propósito largamente buscado: la explotación económica del Bartlet shale, y hacer de cada pozo perforado un caso de negocios exitoso, cambiando también la forma de controlar la gestión financiera de la actividad.

Este gran descubrimiento fue considerado en su momento “la más importante innovación del siglo XXI en la industria petrolera” pues la misma dio inicio al boom de trasformación de la industria en la unión americana y representó el primer paso en el camino de la auto sustentabilidad de ese país. Esa innovación detonó la revolución del shale, que ha cambiado la economía en el sur de Texas y de otras regiones que están viviendo este fenómeno industrial y que ha potenciado un nuevo posicionamiento del país ante los eternos dominios del medio oriente, en términos de suministro de petróleo y gas para satisfacer la demanda de energía del gigante industrial del norte de América. Algunos expertos opinan que esta revolución del shale, que continúa de manera masiva, ha sido un factor determinante para la propuesta del Presidente de Estados Unidos en su decisión acerca de la salida de este país del tratado nuclear con Irán.

Como sabemos, la caída de precios del año 2014 ha sido unos de los ciclos más fuertes de la industria de los hidrocarburos y en la medida que los precios bajaron, las empresas fueron obligadas a detener nuevos proyectos y cerrar proyectos no económicos, así como a revisar nóminas y reducir el número de empleos lo que generó un efecto dominó que se inició en las empresas operadoras y que siguió en las empresas de servicio y de consultoría.

Como ha ocurrido en otros periodos económicos difíciles, la industria se vio obligada a explorar nuevas formas de desarrollar negocios en un ambiente de precios bajos y que, hasta finales del año 2017 no vislumbraba una recuperación inmediata, pero que gracias al cierre de producción de algunos países de la OPEP con la colaboración de Rusia, se logró estabilizar el precio al equilibrar la oferta y la demanda de hidrocarburos e iniciar el periodo de recuperación, mismo que ha sido favorecido por factores geopolíticos importantes, como el conflicto de Israel y Siria y la salida de Estados Unidos del tratado nuclear con Irán.

Dos aspectos claves en la recuperación de la industria en este periodo de vacas flacas han sido: primero, las iniciativas de colaboración entre empresas operadoras así como con empresas de servicio, buscando un equilibrio económico en los diferentes proyectos, utilizando enfoques colaborativos para compartir tecnologías en proyectos que de otra manera no podían ser rentables; y segundo, la profunda reflexión de las empresas operadoras para lograr rescatar los principios fundamentales de la eficiencia operativa, que en mercados de precios sobre 100 dólares/ bbl se habían perdido. Los enfoques de cadena de suministro y visión integral de portafolio para selección de proyectos de reactivación y reparación de pozos económicamente atractivos, trabajados en cooperación con las empresas de servicios, volvieron al escritorio de los ingenieros y en ambientes de discusión de libros abiertos empezaron a fluir ideas e iniciativas que han creado una nueva revolución que podemos denominar la “revolución de la eficiencia” y en donde los conceptos de digitalización comienzan a despuntar como el nuevo factor disruptivo de la industria de cara a la próxima década.

En el más reciente evento de la Offshore Technology Conference (OTC) en Houston se pudo observar como ya un gran número de empresas operadoras, trabajando en colaboración con las empresas de servicio, están moviéndose hacia ese segmento de digitalización que está influenciando no solo la captura de data y la conversión de la misma en información, sino que ya están controlando la eficiencia en la perforación de pozos buscando acelerar la velocidad de los ciclos de cambio de tubería en la perforación, lo cual significa disminución en tiempos de perforación, con su impacto en los costos de esta actividad. También mejorando la aplicación de tecnologías de seguimiento en tiempo real para el control de las instalaciones de equipos en lugares remotos, mejorando aún más los costos de mantener tripulaciones de trabajadores 24 horas en dichas instalaciones, disminuyendo los niveles de riesgo e incrementando la seguridad en las mismas.
También se pudo escuchar pláticas sobre las experiencias en el uso de bancos de datos y centros de información combinados para facilitar la toma de decisiones de los centros de expertos en análisis de pozos para administrar correctamente sus niveles de producción, optimizando la tasa de producción, manteniendo el control de las variables de los yacimientos y sus fluidos, a fin de evitar el daño que pudiera ocasionarse por una sobre explotación en cualquiera de los pozos, afectando el equilibrio energético de los yacimientos.

Así que una nueva revolución está despertando en la industria y será un tren que deberán tomar las empresas para mantenerse competitivas en su negocio total, disminuyendo el riesgo de dependencia de las variaciones de los precios de mercado y estableciendo en su lugar líneas bases de competitividad, incorporando los temas que hemos descrito, desde los procesos colaborativos con empresas de servicio y entre empresas operadoras. Este tema, por cierto, debe ser revisado en las empresas estatales como alternativa a licitaciones ineficientes, así como el rescate de los conceptos fundamentales de eficiencia operativa en los niveles estratégico, táctico y operativo, y la incorporación de la digitalización en las tres principales actividades del negocio de Exploración y Producción: perforación de pozos, mantenimiento de instalaciones y optimización de la producción de pozos, yacimientos y campos.

Luis Vielma Lobo, es Director General de CBM Ingeniería Exploración y Producción, miembro del Colegio de Ingenieros de México, Vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicio AMESPAC, colaborador de opinión en varios medios especializados en energía, conferencista invitado en eventos nacionales e internacionales del sector energético y autor de la novela “Chapopote, Ficción histórica del petróleo en México”