México enfrenta la hora de la verdad: cambio de rumbo o continuidad

Publicado originalmente en Global Energy

Los resultados obtenidos por el Estado mexicano en la más reciente licitación de la ronda 3.1 continuaron siendo alentadores. Más del 50% de los bloques fueron colocados y 7 de esos bloques fueron obtenidos por Pemex en alianzas con diferentes empresas internacionales. Esta participación activa de Pemex en esta ronda delinea la estrategia de la empresa de crecer apalancada en socios inversionistas y tecnológicos, que facilitarán – vía el modelo de negocio definido – su crecimiento futuro.

En momentos en que se inicia la etapa final de una contienda electoral que permitirá a los mexicanos elegir su próximo Presidente, es alentador que las instituciones responsables por la ejecución de los diversos procesos de reforma, sigan adelante con sus programas. Independientemente de los resultados de la elección, el próximo Presidente recibirá una Reforma Energética que solamente en el área de hidrocarburos, ya tiene más de 100 contratos firmados por el Estado mexicano, con más de 70 empresas internacionales, que representan a un grupo similar de países.

Un aspecto importante, – clave pudiéramos decir – lo representan los contratos firmados por el Estado. Contratos de tipo internacional, bien sea de producción compartida PSA o de Licencias, diseñados por la SENER respetando los mandatos de las leyes que regulan los diferentes procesos.

Las nuevas autoridades que tomarán responsabilidades institucionales con el nuevo Presidente, podrán revisar estos contratos y hacer observaciones, pero encontrarán que los mismos cumplen a cabalidad con lo establecido en las leyes. Podrán observar que en tiempo y forma se mantiene el principio de que las reservas de hidrocarburos pertenecen al Estado mexicano, tal como lo establece la Constitución y, también que cada tema relevante establecido en la ley de hidrocarburos, ley de ISLR, ley de Pemex y demás asociadas a los procesos se han respetado.

Los resultados de la Ronda 3.1 han pasado un mensaje de confianza de los inversionistas al país. Un mensaje dirigido mas a los candidatos presidenciales que a las autoridades actuales. Independientemente de quien sea el ganador, existe un deber y compromiso de Estado. Mucho se ha especulado acerca del rechazo de uno de los candidatos a los logros de la Reforma Energética, pero si leemos entre líneas, hay mucho de política en estos mensajes – quizás de politiquería – porque la “política es el arte de lo posible” tal como lo definió Benjamín Franklin en su documento base de la Constitución de los Estados Unidos.

México, un país con mucha historia, ha vivido grandes cambios y transformaciones desde su independencia, pasando por rebeliones, revoluciones, enfrentamientos políticos y procesos electorales. Todos ellos han sido justificados por los liderazgos involucrados con la búsqueda de un mejor futuro para sus ciudadanos. El siglo XXI trajo para México un paso de perfectibilidad democrática al romper el gobierno de un solo partido hegemónico por más de 70 años. La “dictadura perfecta”, la llamó el escritor y Premio Nobel peruano-español Mario Vargas Llosa en su momento. Esa alternancia democrática llegó para quedarse y existe una gran probabilidad de que se dará de nuevo en las elecciones de julio; es decir que el próximo gobierno lo encabece un Presidente de un partido diferente al actual.

A diferencia de otros países de Latinoamérica, México presenta particularidades históricas y geográficas que lo hacen diferente. Es un país orgulloso de su raza autóctona, nativa, aborigen. También es quizá el país mas identificado con su cultura adoptiva y ancestral española. Esa paradoja cultural lo ha fortalecido y ello se observa en el aspecto político.

Dos Presidentes han marcado su historia. Benito Juárez, de raíces oaxaqueñas y profundamente nacionalista, reconocido como el Benemérito, por su extraordinaria labor y legado para el país y Porfirio Díaz, también oaxaqueño, militar de cultura pro europea y visión global, que gobernó por 30 años el país, utilizando esquemas políticos que le permitieron reelegirse, aun cuando la Constitución no lo permitía.

Dos formas de ver al país, dos formas de gobernar y que a lo largo de la historia se han reflejado en el desarrollo y crecimiento de la nación. Hoy en día, en pleno siglo XXI estas dos formas de ver y visionar el país siguen siendo similares. Lo diferente es el entorno actual. El mundo ha cambiado, el país ha cambiado y las realidades son diferentes. Pero en el fondo México necesita profundizar su crecimiento interno. Su población demanda y necesita mas oportunidades y ellas no vienen por la vía de la dádiva y la misericordia; vienen sí por la vía de la educación principalmente y el desarrollo de programas sociales que busquen la igualdad de oportunidades, que busquen convertir a emprendedores en empresarios, dueños y rectores de su propio destino.

Bien lo estableció Adam Smith en su libro “La Riqueza de las Naciones”, escrito a mediados del siglo XVIII y que los economistas llaman Tratado, en el cual escribió acerca de la importancia de que sean los individuos, hombre y mujeres emprendedores quienes generen la mayor fuente de crecimiento de los países. Esa motivación personal y autodesarrollo, crea un impulso imparable – él lo llamó “la mano invisible”- que detona diferentes oportunidades, que se convierten en opciones de crecimiento de las comunidades y sociedad. El Estado jugando su rol de regulador, dentro de un marco legal que asegure el cumplimiento de las leyes, y que evite las prácticas monopólicas y hegemónicas que tanto daño han hecho en el pasado.

Estas citas históricas valen la pena tenerlas en mente en el México actual, que en este sexenio decidió realizar las reformas requeridas para modernizar el Estado. Reformas que tocaron los diferentes tejidos críticos de la sociedad y el Estado, desde la Reforma Fiscal, Laboral, Educativa, y Energética entre otras, estableciendo los marcos legales y regulatorios que aseguran su acertada implementación y ejecución.

Por ello el liderazgo empresarial, los gremios, e instituciones educativas, deben asumir el rol de difundir y generar la discusión de lo que realmente es transcendente e importante para el país. Una visión de futuro que permita fortalecer estas reformas, ajustar y mejorar aquellas que pudieran requerirlo, pero en ningún caso, eliminarlas, pues ya han encaminado al país en una dirección, que dentro del mosaico mundial han sido vistas y aceptadas como un camino correcto a ser ampliado en el futuro.

En el caso de la Reforma Energética, el Estado debe seguir adelante con su programa de apertura y también apoyar a Pemex para que encuentre el camino de crecimiento eficiente que tanto necesita. Estabilizar su producción, incorporar reservas nuevas y desarrollar nuevos campos, así como recuperar su eficiencia en el procesamiento de crudo en refinerías y el sector petroquímico; ello puede lograrlo con el apoyo de sus aliados financieros y tecnológicos. Esa visión de eficiencia financiera y las alianzas estratégicas que logre desarrollar le ayudarán en la apertura de nuevos mercados, e incremento de ingresos, y creación de valor. Esto a su vez facilita al Estado disponer de mayor presupuesto para ser usado en programas sociales que el país necesite.

Luis Vielma Lobo, es Director General de CBM Ingeniería Exploración y Producción, miembro del Colegio de Ingenieros de México, Vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicio AMESPAC, colaborador de opinión en varios medios especializados en energía, conferencista invitado en eventos nacionales e internacionales del sector energético y autor de la novela “Chapopote, Ficción histórica del petróleo en México”