México petrolero: de las promesas a los hechos

Publicado originalmente en Energy & Commerce

México se encuentra viviendo momentos trascendentes e históricos desde el punto de vista político, lo que va a bordar el mapa del futuro del país. Las reformas impulsadas por el gobierno del presidente Peña Nieto desde el inicio del sexenio y que han venido avanzando, algunas con mayor asertividad y efectividad que otras, parecieran estar viviendo un momento difícil al ser cuestionadas por algunos sectores del país, los cuales aprovechando el juego democrático han propuesto buscar opciones para transformar o revertir esta situación.

Tener firmados más de 100 contratos con empresas privadas internacionales, que incluyen capital privado, pero también capital de otros países a través de empresas nacionales, y también empresas mexicanas que aprovecharon la oportunidad para dar sus primeros pasos en este negocio, y tener compromisos firmados que superan los 200 mil millones de dólares en inversiones con el país, no es poca cosa.

El nuevo gobierno va a enfrentar un reto de dimensiones diferentes. Un reto político, pues la Reforma requirió la modificación de tres artículos de nuestra Constitución y la promulgación y / revisión de más de 20 leyes, que construyeron el andamiaje institucional a esta Reforma. Para logar un cambio se requiere prácticamente un consenso unánime de los legisladores nacionales y también de las legislaturas representante de los 31 estados de la Federación, algo bastante difícil de lograr.

Adicionalmente, ya se tienen en el país más de 70 empresas – internacionales en su mayoría – que iniciaron sus procesos de inversión en los activos obtenidos en los procesos de licencias de las rondas de ofertas de campos y bloques para la exploración y explotación de hidrocarburos. Esta situación es muy parecida en el sector eléctrico y de energías alternas o sustentables. Desconocer estos procesos, generaría situaciones delicadas de enfrentamientos geopolíticos y también demandas legales ante Cortes Internacionales, pues así lo establecen los contratos firmados por las diferentes empresas. 

También se ha mencionado la importancia de fortalecer a Pemex para que recupere los niveles de producción que tuvo en la década pasada. Esta es una propuesta muy loable, pues el trato y apoyo a Pemex se convirtió en el talón de Aquiles de la reforma. Independientemente de que el proceso Ronda Cero le haya asignado más del 80% de las reservas 2P existentes en sus asignaciones, todos sabemos que el desarrollo de las mismas demanda inversiones y gastos importantes, y desde el inicio de la reforma, ese renglón ha sido afectado para la empresa productiva nacional. En el año 2012 Pemex contaba con un  presupuesto anual que superaba los 20 mil millones de dólares y desde entonces se ha disminuido gradualmente, y al momento  representa un 50% de aquel monto. Es muy difícil para cualquier empresa petrolera mantener un nivel de crecimiento de producción con recortes presupuestarios de este tipo. Al final este tema de suficiencia o insuficiencia presupuestaria ha sido la causa principal que ha impactado a la empresa para cumplir con sus metas de exploración y producción.

Este tema particular de fortalecer a Pemex pasa por facilitarle los recursos financieros necesarios para mantener su operación, y ello aplica para el Upstream y el Downstream.  ¿Cómo cambiar esta realidad en una nueva visión de transformación? Una interesante pregunta que debe estar en la lista de prioridades del próximo gobierno. La reforma le ha dado a Pemex mecanismos que le permiten asociarse con empresas internacionales a través de los Farmouts. Estos no son otra cosa que asociaciones con empresas y/o inversionistas en campos o áreas de exploración específicas, lo cual ayudará a Pemex a traer recursos financieros para el cumplimiento de sus metas de exploración y producción. No obstante, esto no será suficiente, y la nueva pregunta será ¿de dónde sacar más recursos para facilitar la gestión de Pemex y que vuelva a los niveles de producción que tenía hace una década?

Esto será un reto para el próximo gobierno, pues debe cumplir las promesas sociales tan requeridas por esos segmentos más afectados de la población y ello demandará una gran porción de los ingresos nacionales y tendrán prioridad sobre cualquier otra gestión que demande presupuesto del gobierno; pero temas como la seguridad nacional, la seguridad social, entre otras temas, estarán en el tope de la lista de prioridades de un gobierno que pudiera ser visto como la gran esperanza de México de cara al futuro. Satisfacer todas estas demandas, requerirá una administración de la empresa productiva nacional diferente, creativa, innovadora, no necesariamente con las mismas lecturas actuales; pero como diría Winston Churchill: “en política, se cambia de opinión dependiendo del momento histórico”.

Luis Vielma Lobo, es Director General de CBM Ingeniería Exploración y Producción, miembro del Colegio de Ingenieros de México, Vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicio AMESPAC, colaborador de opinión en varios medios especializados en energía, conferencista invitado en eventos nacionales e internacionales del sector energético y autor de la novela “Chapopote, Ficción histórica del petróleo en México”