2024: Realidades del sector energético global

Enviado a Energía a Debate – enero de 2024

Este año 2024 ha iniciado con una serie de eventos geopolíticos que moldearán las proyecciones de crecimiento económico global, el cual se sustenta de manera critica en la demanda y oferta energética.

La volatilidad política del medio oriente, consecuencia de la intensidad y extensión del conflicto Hamas – Israel, ha encendido las luces rojas de las grandes potencias por la sostenida intervención de fuerzas sirias atacando tanqueros que suelen navegar por una de las rutas comerciales más importantes del mundo, el Mar Rojo. Además de la incertidumbre geopolítica esta situación afecta el transporte y la entrega de volúmenes de petróleo y gas asociados a los compromisos con los mercados, alterando la programación de inventarios establecida por los países, con base en sus acuerdos de importación y exportación.

Dicho impacto es global y este lado del hemisferio con la excepción de Canadá, sufre tensiones políticas, sociales y económicas, como consecuencia de las realidades de cada país. Estados Unidos se encuentra en el albor de una nueva elección y el país sigue una polarización entre los partidos existentes, y los potenciales candidatos a la presidencia, con el tema migratorio como crítico de una agenda difícil de cara al futuro.

Centro y Suramérica son un laboratorio de diferentes contextos políticos, pero comparten situaciones sociales similares. Sus gobiernos destinan importantes recursos financieros a los programas para apoyar a la gente más necesitada y que, independientemente del gobierno de turno y su ideología, son programas que tienden a mantenerse.

Argentina viene estimulando su industria energética utilizando como detonador el desarrollo de lutitas de Vaca Muerta, lo cual ha cambiado sus pronósticos de crecimiento y expectativas de seguridad energética. La empresa nacional Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) ha entendido la importancia de ser competitiva ante la agresividad tecnológica de las grandes compañías internacionales que ya se encuentran operando en esa zona. Vaca Muerta es considerado un modelo de desarrollo de lutitas de los denominados hidrocarburos no convencionales a la par del pérmico de los Estados Unidos.

En el otro extremo esta Venezuela, país que ha vivido una tragedia política por más de veinte años y que acabó con el liderazgo energético que una vez tuvo su empresa nacional Petróleos de Venezuela. Difícil entender cómo puede hacerse para reducir la producción de más de 3.4 MMBPD a principios de este siglo, a los escasos 700 MBPD que producen hoy día, considerando la dimensión de sus reservas, las cuales, de acuerdo con cifras certificadas, se encuentran sobre los 100 mil millones de barriles para ubicarse entre los primeros cinco países con las mayores en el mundo.

El otro país referente en el tema energético es Brasil, el cual, independientemente de sus vaivenes políticos, ha sido consistente en el desarrollo de sus campos ubicados costa afuera en aguas profundas y ultra profundas y ya se acerca a la producción de 4.0 MMBPD. Su modelo de desarrollo, el cual permite asociaciones y alianzas con empresas internacionales, compartiendo riesgos y beneficios, ha sido estable y respetado. Brasil es considerado el referente tecnológico para el desarrollo de campos en dichas profundidades de aguas por el extraordinario avance en sus tecnologías para abordar los retos que enfrenta cada nueva perforación.

México es un caso especial por la confusión de visión y estrategias de sus políticas en el sector energético. El modelo de negocio sexenal, condicionado por los cambios de gobierno y adaptado a los criterios de la administración de turno, ha saltado de un modelo de reforma energética, el cual permitió rondas de licitaciones internacionales y el otorgamiento de más de cien contratos de producción compartida a más de setenta empresas y consorcios internacionales y nacionales, a la actual política de fortalecimiento de la empresa petrolera nacional, la cancelación de más de 30 contratos, lo cual ha afectado a las empresas extranjeras, la mayoría de las cuales están afectadas por el retraso de más de doscientos días en los pagos de los volúmenes producidos y entregados a PEMEX para su comercialización. La incertidumbre es el calificativo más acertado en este caso, y la deuda de la empresa nacional, aunada a su limitada capacidad de crecimiento, condicionarán el desempeño y los resultados del sector este año.

De modo que el 2024 se inicia con un panorama volátil, convulsivo y retador para la industria a nivel mundial, pues además de la demanda de energía fósil requerida para el crecimiento o sostenimiento de la economía, exige el  cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), la implantación de energías alternas y el cumplimiento de los compromisos financieros de los accionistas y en el caso muy particular de las empresas nacionales los requerimientos de sus accionistas gubernamentales para sostener sus agendas sociales.