Conocimiento y tecnología, fundamentos de la integración y el crecimiento social.

Publicado en Global Energy para edición de marzo 2022

Desde el inicio de este siglo, el mundo comenzó una nueva etapa de transición, que quizá nuestra cotidianidad no nos ha permitido valorar en su verdadera magnitud. Hay países que llevan la delantera en ese camino, pues ha sido en la tecnología de las comunicaciones y el conocimiento donde más se ha sentido y extendido dicha transición en los veintidós años que ya llevamos de este siglo.

Quizás nos ha costado entender que el mundo avanza minuto a minuto, viviendo de manera continua cambios sencillos y también dramáticos, los cuales requieren el entendimiento y la lectura apropiada, para poder conservar el crecimiento de la humanidad, buscando, por una parte, ser protagonistas en la construcción del futuro, y, al mismo tiempo, actores de una historia que alguien más contará.

Un tema que ha sido difícil de entender por algunos líderes del mundo y mucha gente en general es el desarrollo de una nueva relación económica global. Los tratados de libre comercio han sido, para este nuevo esquema, un vehículo que ha facilitado la implementación de relaciones más abiertas entre países, con base en reglas, normas y compromisos de respeto y trasparencia entre sus integrantes o firmantes.

Otro asunto que atañe más al ciudadano común, y que también representa a esta nueva economía global, es el de las redes sociales, las cuales se han convertido en líderes de la comunicación y elemento clave en varios hechos relevantes ocurridos alrededor del mundo, facilitando su conocimiento en tiempo real, e influenciando la toma de decisiones en los entes responsables de tales hechos. Las redes sociales no solo han permitido una activa participación de la gente en el acontecer cotidiano de sus países, sino que se han convertido en la principal competencia de los noticieros de televisión, inclusive para aquellas cadenas que informan las 24 horas del día.

Veamos los avances en telefonía celular, biotecnología, micro mecánica, robótica y nuevos materiales, por ejemplo, los cuales han cambiado al mundo. Estos avances han ido fortaleciendo el concepto de aldea global del conocido filósofo y comunicador Marshall McLuhan, en la cual la interconectividad humana, la competitividad y también el cooperativismo, son elementos principales del crecimiento económico de los países, siendo la tecnología y el conocimiento, sus fundamentos principales. Nos encontramos en el alba de una nueva era signada por la economía del saber y del conocimiento y, sin importar la magia que intentemos hacer, o nos montamos en ese tren del saber, o simplemente nos resignamos a vivir como nómadas errantes en un mundo tecnológico, que nos irá empujando hacia una economía de cavernas, como al principio de la civilización.

Cuando se observa lo vivido en Latinoamérica los últimos 20 años, muchos pierden la esperanza al conocer que no solo no han logrado disminuir los niveles de pobreza e ignorancia, sino que, por el contrario, estos se han incrementado, tal y como lo señalan los indicadores que analizan el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y otras instituciones.

Analizando este tema, podemos darnos cuenta que el conocimiento digital viene tomando cada vez más impulso e impactando nuestras vidas desde la década de los 70 con el inicio del internet y la aparición de las computadoras con sus softwares novedosos los cuales nos convirtieron en analfabetas de la comunicación, obligándonos a desaprender para luego reaprender y entender una nueva manera de comunicarnos. Desde entonces el avance ha sido exponencial, y ya nos encontramos con nuevas tecnologías como la nube, los dispositivos móviles, la inteligencia artificial (IA), el código abierto y el Internet de las cosas, todas avanzando rápidamente hacia etapas maduras. Los resultados de esta madurez impactan los modelos educativos, donde la obsolescencia avanza cada día más, ocasionando que muchos países luzcan atascados en su desarrollo, sin entender que la próxima generación de profesionistas será cada vez más independiente, con más sentido empresarial, y menos espíritu burocrático.

Por otra parte, el avance tecnológico también ha influido en el cambio de paradigmas de la vida empresarial, pues las grandes corporaciones han venido entendiendo el compromiso que tienen de contribuir con el Estado en sus responsabilidades sociales, como un complemento clave a su papel de generadores de rendimientos económicos. No existe un patrón o modelo para este nuevo rol empresarial-social, y hasta ahora las empresas desarrollan su actividad en función de las necesidades regionales de cada segmento poblacional en su entorno, tomando la educación de los niños y jóvenes como la base en la construcción de ese nuevo futuro.

En este contexto, la industria petrolera debe asumir un verdadero liderazgo a nivel mundial en ese rol empresarial, impulsando los conceptos de Environmental, Social and Corporate Governance, ESG, buscando crear un ciclo virtuoso, que parte de la creación de confianza entre las empresas y la sociedad en general, por la vía de resultados sustentables tangibles y de beneficio social. Un buen ejemplo de ello lo están logrando las empresas operadoras privadas que conforman la AMEXHI, quienes recientemente presentaron un libro que muestra el apoyo sustentable que están dando las empresas a las comunidades donde tiene actividades.

En el México actual, azotado por la pandemia los dos últimos años, este rol es crítico para contribuir con el crecimiento del PIB, y sobre todo en la reorganización de instituciones educativas, dotándolas de internet y del equipamiento que permitan a los niños, atender sus clases y tener un soporte que facilite el desarrollo de sus tareas. También ayudarlos a conectarse con el mundo y así facilitar su integración a esta aldea global, de la cual todos formamos parte como la definió McLuhan.