México 2024 ante sus retos de transición energética.

Enviado a Global Energy – enero de 2024

Terminamos recientemente un año complejo, con altas y bajas dependiendo del sector en el cual trabajes. Ya los balances están hechos y ahora hay que ver lo que deja la actual circunstancia para el 2024 que parece ser intenso y podría cambiar muchas cosas en México y en el mundo.

En el entorno internacional continúan dos grandes enfrentamientos: Rusia y Ucrania, e Israel y Hamas, ambos con lecturas confusas que no permiten determinar hasta cuándo durarán, y qué resultados tendrán. Los temas de migración y otros posibles conflictos en Asia pudieran mover el segundero del reloj geopolítico mundial.

El otro tema global es el COP 28 que cerró con nuevos acuerdos y el compromiso de más de 200 países acerca del cambio climático y las acciones para seguir combatiendo el calentamiento global, pues hasta ahora la aguja del termómetro no ha podido detenerse y sigue en su incremento de temperatura. El objetivo de lograr cambiar esa tendencia y evitar que el termómetro mundial se incremente en un grado Celsius, se ha convertido en un desafío gigante, y ya han pasado ocho años desde el primer compromiso del COP 21 en el año 2015 en París, y aún no se vislumbran grandes cambios, a pesar de los incentivos que se han establecido para promover la migración del consumo de energías fósiles a energías alternas.

Aunque la preocupación por el ambiente está asociada a nuestra propia supervivencia, también está relacionada con el campo de la comercialización, tanto nacional como internacional, pues la competitividad en los mercados es mayor cada día debido a que los clientes exigen que los productos a consumir sean amigables con el ambiente en todo su ciclo de vida y que pueda analizarse la variable ambiental desde un punto de vista económico.

Las empresas petroleras son las principales generadoras de energía para el planeta y constituyen importantes fuentes de ingresos para los países donde radican. Estas empresas desarrollan diversos macroprocesos que por su naturaleza producen impactos al ambiente y requieren de compromiso en su visión y estrategias para cambiar las tendencias ambientales y optimizar las líneas de producción utilizando tecnologías limpias.

En este orden de ideas, PEMEX recientemente hizo públicos sus resultados anuales del año 2023 y no deja de sorprender la excelencia que reflejan. Difícilmente existe un macro proceso con resultados negativos. Las curvas históricas, que inician en el año 2018, muestran sentido positivo en cada una de ellas. Los indicadores más importantes están asociados a los resultados en exploración, con costos de descubrimiento muy buenos, en comparación con otras empresas internacionales, aunque no se menciona la restitución de reservas, y de manera similar la extracción o producción muestra una tendencia que logró estabilizar la producción y después de la pandemia, muestra una recuperación lenta pero positiva.

Respecto a los procesos aguas abajo, es decir los de refinación, gas y petroquímica, también muestran muy buenos resultados y tendencias; no obstante, si comparamos los ingresos con los de extracción o producción, no existen, es decir este sector de la cadena de valor es un centro de gastos, independiente de la estrategia que se busca de autoabastecer el país con oferta nacional de gasolina. La adquisición de la refinería Deer Park y la construcción de la Refinería Olmeca requirieron cuantiosas inversiones que aún están del lado rojo de la curva de valor presente neto y les tomarán varios años recuperarlas.

Llaman la atención dos temas: la escasa mención al tema de la deuda existente con las compañías de servicio, que supera los 15 mil millones de dólares en total, de los cuales más del 50% lo tiene el sector de Exploración y Producción; y la ausencia total de los compromisos de la empresa productiva nacional como referente del país con los acuerdos del COP28. El reciente evento COP28 realizado en los Emiratos Árabes con la asistencia de representantes de más de doscientos países, ratificó que el panorama energético mundial se encuentra en constante evolución, impulsado por la búsqueda de fuentes más limpias y eficientes, y en ese sentido se tomaron decisiones que tienen un impacto significativo en la transición energética.

En este contexto el gas sigue siendo visto como el reemplazo más rápido para avanzar en la meta de la eliminación de la contaminación, aun siendo un hidrocarburo. Pero la realidad es que los pronósticos lo ven como un eje fundamental de la transición, facilitando también el desarrollo de energías alternas como lo son la solar, eólica e hidrógeno verde, que ya se encuentra en desarrollo en continuo crecimiento en varios de esos países asistentes y firmantes del acuerdo.

Hasta el momento México sigue importando más del 60% del gas que requiere para la generación eléctrica y para las empresas de manufactura, principalmente, y aun no se ve una estrategia clara para impulsar su desarrollo, incrementando la producción nacional, considerando el valor fundamental de este hidrocarburo para fortalecer una transición energética. El desarrollo del proyecto Lakach iniciado por Pemex con el apoyo tecnológico de la empresa canadiense New Fortres, se canceló, y se realizará ahora con el apoyo de la empresa del Grupo Carso Oil & Gas, relacionada con la exploración y producción de hidrocarburos.

El camino clave lo imponen los compromisos asumidos por el país en el COP28 y el impacto de no cumplir los acuerdos asociados a la transición y desaprovechar los incentivos creados para estimular los cambios requeridos. De allí que llama la atención el proyecto conocido como Saguaro Energía, pues al menos en su narrativa se muestra como un hito crucial en la industria del gas natural licuado (GNL) para México. Con una capacidad anual inicial de 15 millones de toneladas, la planta conecta de manera estratégica el gas natural de bajo costo proveniente de la Cuenca Pérmica de Estados Unidos con más de 600 TCF de recursos de gas natural, con los mercados finales en Asia; y sin duda utilizará el gas que el país produzca una vez se desarrollen aquellas áreas que ya están produciendo, y tengan tendencia a crecer. La visión del proyecto apunta a consolidar esta instalación como un referente en la industria.

El año 2024 nace con un gran peso, pues los compromisos adquiridos serán verificados continuamente por los entes certificadores del COP28, y ello puede traer resultados negativos que afecten la estrategia hidrocarburífera que trae la presente administración, y que pudiera mantenerse con la próxima. Algo para reflexionar en los comandos de asesores de las candidatas a la presidencia de México.