Sentido de urgencia y seguridad: el momento de Pemex

Publicado originalmente en Energy & Commerce

Pemex tiene una urgente necesidad de cambiar tendencias. Pemex necesita centrarse en la producción eficiente del barril de hoy, sin olvidar el barril del mañana.

El barril de hoy está relacionado con recuperar la producción perdida que ocasiona la declinación mecánica de los yacimientos y campos. Con su control y seguimiento para evitar romper su flujo crítico y ocasionar irrupciones prematuras de agua o gas.  Tiene que ver con la optimización de la producción de los pozos activos, con la recuperación de la producción de pozos inactivos desde hace mucho tiempo; con el adecuado monitoreo de los proyectos de recuperación secundaria, para asegurar que se está cumpliendo con los modelos que gobiernan la óptima explotación de los yacimientos respectivos.

¿Cómo crear ese sentido de urgencia en la gente, en la organización?, ¿Cómo mantenerlo día a día? Esa es la responsabilidad de quienes están a cargo de las operaciones, de quienes hacen seguimiento diario a los contratistas y empresas de servicio. En situaciones de crisis  – y esta se presenta cuando una tendencia negativa se establece en los resultados diarios afectando el crecimiento del negocio –  hay que monitorear los parámetros críticos de la actividad diaria. En el caso del barril de hoy esa actividad la generan las intervenciones a pozos, la optimización de producción y otras tareas de operación y mantenimiento que dan seguridad a las operaciones.

El término seguridad es crítico en estas situaciones. Hoy en día que Pemex ha decidido apoyarse en consorcios operativos nacionales para la perforación de pozos y construcción de plataformas, ese tema es prioritario. La evaluación técnica de esas empresas que participan en licitaciones, y en lo particular aquellas que ganan las mismas, requieren tener un código de seguridad escrito bien sustentado. Muchas veces obviamos que la experiencia de las empresas operadoras de perforación debe ser incuestionable, que la experiencia de sus socios o aliados también. Las operaciones de perforación y reparación de pozos tienen riesgos amplios y la ingeniería de los diseños de cada pozo es la herramienta preventiva de esos riegos.

Asegurar la integridad del pozo comienza en la ingeniería. No debemos olvidar el accidente de BP en el pozo Macondo y las causas que causaron un desastre que costó 11 vidas, la pérdida del pozo y la plataforma de perforación, el derrame de más de 5 millones de barriles por 87 días, la contaminación de miles de kilómetros de costas y playas con un significativo daño a la flora y fauna del Golfo de México. No olvidemos que fueron factores humanos los que ocasionaron este accidente. La falla en la cementación del pozo, la calidad del cemento utilizado, la ausencia de un diseño adecuado de centralizadores de las tuberías de revestimiento para asegurar la correcta posición de las mismas, el descuido en el mantenimiento de las válvulas preventivas de reventones, y lo más importante, la ausencia de un adecuado cuestionamiento del proceso pre accidente, descartándose los síntomas que estaban indicando que estaba sucediendo algo inesperado en el proceso de cementación del espacio anular.

Un análisis que se caracterizó por la intervención de mucha gente y poca o ninguna comunicación entre ellos. Equipos humanos participantes en la operación, ubicados en la plataforma, en las oficinas de la empresa operadora en Houston, y de las empresas de servicios responsables de la hidráulica del pozo y la cementación también en Houston y Nueva Orleans. Un proceso sin una visón sistémica y carente de una adecuada coordinación, una ausencia total de trabajo en equipo.

Esta experiencia no debe ser olvidada por Pemex. Esta experiencia tiene que ser una lección aprendida y de allí la importancia de revisar muy asertivamente, muy rigurosamente, las credenciales técnicas de los consorcios a quienes les han otorgado estos paquetes de pozos, a fin de prevenir cualquier accidente potencial que se pueda convertir en un desastre ecológico. Pemex debe asegurarse que los diseños de pozos sigan y se respeten.

El sentido de urgencia no debe hacer perder de vista los fundamentos esenciales de la seguridad, pues al final del camino, el impacto es total y en lugar de soluciones se tienen problemas de mayor dimensión, de impactos invalorables en el presente. Tiene un gran valor recordar un dicho muy común, obvio y sencillo: “más vale prevenir que lamentar”.