Sí existen opciones para fortalecer a Pemex (Parte II)

Publicado originalmente en Energy and Commerce Noviembre 2020

La industria petrolera mexicana se encuentra buscando un reajuste desde el inicio de esta administración. El anuncio hecho por el Presidente desde el primer día de su gobierno, acerca de su intención estratégica de fortalecer a las empresas nacionales y rescatar la soberanía energética, impactó la visión que tenían las empresas que se encuentran operando en el país y abrió una pausa que aún no se cierra, lo que disminuyó la velocidad de implementación de los diferentes programas comprometidos con el Estado mexicano.

Pero la industria petrolera mexicana es parte de esa aldea global que representa el mundo de la energía y las casas matrices o centros corporativos de las empresas internacionales están claras acerca de la importancia económica y estratégica que tiene México, y por ello han ido recuperando la velocidad en los programas de perforación de pozos exploratorios, y demás proyectos en desarrollo.

La industria también es consciente del impacto que la pandemia ha causado en la economía del mundo y lo difícil que está siendo la recuperación de la cotidianidad y las economías de todos los países. Sin embargo, las noticias de China sobre el crecimiento de su PIB en el tercer trimestre del año, traen nuevas esperanzas al resto de los países, que están conectados en esa cadena global de generación y suministro de energía.

El caso de Pemex no es diferente a las demás empresas petroleras, y su accionista sigue adelante con sus planes de fortalecer la empresa petrolera nacional, como ha sido ratificado por su Director General en la reciente interpelación hecha por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. En ese sentido los directivos de la empresa se han venido acercando a gremios que representan empresas que prestan servicios a Pemex, a fin de explorar vías de entendimiento que les permitan unir de manera más efectiva y productiva esfuerzos conjuntos para solucionar los problemas existentes, tanto desde el punto de vista económico y financiero – pagos pendientes – como oportunidades para mejorar el desempeño de la empresa nacional.

Con el propósito de apoyar, esos gremios se han planteado la interrogante cuya discusión ya iniciamos en el artículo anterior publicado por E&C: ¿Qué hacer para fortalecer a Pemex? Este análisis se está planteando con un entendimiento de la visión energética de largo plazo para el país y la inclusión de todo el espectro de energías, así como de quienes son responsables del desarrollo de proyectos, todo como parte del gran tema crítico que nos involucra: la seguridad y confiabilidad energética.

En la primera parte de este artículo, publicado en la edición anterior de E&C, mencionamos algunos temas prioritarios relacionados con el manejo de sus reservas y cómo esto pudiera ayudar a bajar los costos de financiamiento y también darle más flexibilidad y autonomía a Pemex, ahora queremos mencionar temas adicionales que tocan más los aspectos estructurales del negocio, como es la organización, y que, de implementarse le darían fortaleza a la empresa en el mediano y largo plazo.

Entender bien el tema de reservas es clave para el futuro funcionamiento de la empresa nacional, pues facilitaría una reestructuración de PEP alrededor de sus reservas verdaderas (las rentables). 80% de su producción está asociada al 20% de sus reservas y campos. Es importante señalar que la mayor parte de esas reservas están asociadas a campos maduros, es decir, de avanzado estado de explotación y cuyo desarrollo impacta de manera importante los balances de la empresa nacional si no son desarrollados eficientemente, para lo cual se necesitan tecnologías que hacen más costosa su extracción.

Muchas de estas reservas son complejas y costosas de producir, pues requieren inversión en proyectos de recuperación mejorada (EOR).  La mejor opción para este tipo de reservas es ofrecerlas vía alianzas a empresas pequeñas especializadas en este tipo de proyectos y con costos bajos.  Ello no significa que el Estado este cediendo derechos de reservas, pues los mecanismos de contratación que se usan permiten que las empresas obtengan un ingreso asociado a los volúmenes producidos, considerando también el riesgo que implica, tanto para ellos como para Pemex.

Si PEP no puede hacer estas alianzas, entonces la otra opción es devolver esas asignaciones al Estado y sacarlas de libros. Así el Estado decidirá qué hace con ellas. Si esta es la opción, PEP puede reducir el tamaño de la organización asociada a este volumen de reservas que no están en sus libros (el indicador sería: trabajadores por barril de reservas).

También PEP puede considerar la oportunidad de re explorar esos campos o áreas. Volver a lo que denominamos los “territorios olvidados”, que son esas oportunidades que sabemos que tiene el subsuelo mexicano en materia de hidrocarburos y que por diferentes razones no se han aprovechado. En nuestro próximo artículo hablaremos sobre este interesante tema.