Visión y Planeación Estratégica son clave para la seguridad energética

Publicado originalmente en Global Energy.

Todo año que comienza trae consigo expectativas. Adicionalmente, este año 2019 representa el inicio de un nuevo gobierno. Inicio de un nuevo sexenio, diferente, porque trae consigo una propuesta de cambio. Una visión energética del país que todos deseamos conocer, pues se han dicho muchas cosas, pero las realidades se plasman en planes de sexenio, porque en México esa es la visión de largo plazo. Pero lo más importante es que contenga los principales temas que fortalezcan la seguridad energética del país.

Entender este tema de seguridad energética es importante, porque el país no tiene que ser necesariamente autosuficiente en todo; pero sí debe disponer de un menú de opciones que le permitan tener capacidad de respuesta en momentos críticos. Las dimensiones demográficas y extensión territorial de México son impresionantes, entonces tener la visión integral de prioridades energéticas y las fuentes de suministro son clave para poder mantener un adecuado margen de suministro.

La planeación estratégica en materia de energía es un “deber ser”. Tener centralizadas estas responsabilidades es crítico. Si no se tiene esto, siempre se estarán dando bandazos o golpes de timón reactivos que van a impactar a usuarios en general, a proveedores y, sobre todo, generan un sobre costo que no se justifica. El doctor Ariel De Geuss padre de la planeación estratégica por escenarios, utilizada por la compañía Shell y profesor emérito del MIT, solía decir que “construir escenarios es predecir el futuro”, porque allí se plasman sistemáticamente cada acción necesaria para lograr objetivos y metas de ese escenario.

Este tema toma relevancia ante la situación que ha generado el desabasto de gasolina; un hecho que ocurre por vez primera en México en su larga trayectoria energética. Separando las emociones humanas y los intereses políticos que buscan cualquier falla del gobierno o sus instituciones para criticar, sin aportar opciones de solución que contribuyan a solventar las situaciones, sin duda, pudo haberse evitado.

Nada tenemos que objetar acerca del propósito del gobierno de eliminar el robo de combustible – hecho instalado desde hace tiempo como una práctica – pero pudo haberse planeado la implementación de un plan alterno de suministro antes de implementarse acciones operativas por parte de Pemex. Probablemente tuvieron un plan, pero sin considerar escenarios, y tener soluciones ante cada uno de ellos. De allí la relevancia de entender la planeación estratégica por escenarios.

Una vez tomada la acción solo queda la reacción, y casi siempre la reacción significa improvisación, y así se van construyendo una serie de acciones posteriores, atendiendo demandas de diferentes usuarios, o en el caso de la gasolina, clientes de Pemex, y clientes finales de gasolineras, es decir el público en general. Es esto lo que hemos visto en la última semana, una escalada de desabasto de combustible, porque las raíces del problema aún no se han evaluado y atacado.

Estas situaciones afectan, dañan la imagen de las instituciones responsables y obviamente del gobierno. No importa que la gente busque comprender y justificar el desabasto; la realidad es que está siendo afectado el desarrollo normal de la cotidianidad del colectivo, y eso también tiene impactos económicos para empresas privadas, comerciantes, estudiantes, amas de casa, en fin, de la sociedad en general.

Los retos del gobierno en el tema energético son fundamentales para la marcha de la economía del país. La visión de fortalecer a Pemex como la empresa productiva nacional y dotarla de los recursos para el logro de sus metas en términos de producción y refinación, es un propósito que, en general los mexicanos aprueban. El cómo hacerlo debe responder a una estrategia con base principalmente en los recursos prospectivos que tenga para descubrir e incorporar nuevas reservas y el desarrollo de las reservas existentes en el caso de Exploración y Producción; también el incrementar eficientemente la capacidad de procesamiento de petróleo en el sistema de refinación nacional.

Pemex debe priorizar la exploración de menor riesgo, ubicando su esfuerzo en áreas conocidas, no áreas de frontera. El doctor Parker Dickey, ex director de Exploración de Exxon en la década de los 70 y 80 y director de la escuela de geología de la Universidad de Tulsa, solía decir que “el petróleo más fácil de descubrir esta en áreas descubiertas”, queriendo significar que en la medida que las tecnologías de estudio e investigación del subsuelo avanzan, en esa misma medida, se encuentran oportunidades que, en el pasado, no se descubrieron.

El petróleo fresco fortalece a Pemex, pues una vez descubiertas las formaciones productoras, dimensionado los yacimientos, y diseñando los pozos tipo, el costo de producir cada barril disminuye. Un ejemplo reciente lo representa el descubrimiento del Campo Ixachi, que permitió incorporar más de 450 millones de barriles de reservas, siendo uno de los descubrimientos más importantes de la industria en los últimos años y que podrá tener costos de producción por debajo de 10 dólares el barril, lo que representa una extraordinaria oportunidad para Pemex y el país.

En ese mismo orden de ideas, la Secretaría de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, deben exigir a aquellas empresas que tienen planes de exploración, iniciarlos cuanto antes, y aquellas que ya hayan perforado pozos exploratorios, seguir adelante con la declaración de reservas. Estas empresas necesitan el apoyo de Pemex, para acelerar el transporte y la recolección del crudo producido, y debe establecerse una coordinación operativa que sea responsable de esta interacción con aquellas empresas que requieran utilizar sus instalaciones.

Para ello, deben definirse los esquemas de tarifas de servicio a aplicar en cada caso y utilizarlos, es una oportunidad para tener ingresos adicionales importantes para la empresa nacional. Asimismo, se hace necesario definir los esquemas aplicables para comprar el crudo a estas empresas, y luego incorporarlos en su sistema, o simplemente cobrarles el fee o tarifa respectiva por su transporte y almacenamiento hasta el terminal de entrega.

Pemex necesita entender estas nuevas realidades de su entorno operativo para poder administrar eficientemente estas oportunidades. Además de socios – farmouts – tiene clientes que requieren apoyo para poder operar eficientemente y cuenta con las instalaciones y equipos para brindar ese apoyo. Adecuar la organización para maximizar estos beneficios es clave, capacitar la gente para dar el mejor servicio también.

Es mucha tarea por hacer, es tiempo de cambio, tiempo de realizaciones, tiempo de revisar con criterios diferentes lo hecho hasta ahora. Con las decisiones adecuadas todos ganan, pero lo más importante es detonar las acciones necesarias para revitalizar la actividad del sector y que se sienta a nivel de las comunidades en regiones como Veracruz, Tabasco y Campeche, para así iniciar una nueva etapa que cambie la tendencia del sector.